La historia de una familia originaria de un pueblo de Toledo, desde la Guerra Civil hasta los últimos años del franquismo, se alterna con los preliminares de una representación teatral en la que nadie sabe aún si será elegido para la función, ni qué papel dentro de ella se le asignará. La representación teatral contada por personajes de varias generaciones, tendrá lugar en un espacio metafísico, al que gran parte de esos mismos personajes han llegado tras finalizar su existencia terrenal. El director selecciona a los actores y deja que cada uno pueda contar su historia libremente antes de elegir.
Una película hecha a partir de un manuscrito robado al personaje principal, y una investigación de su nieta para reclamar derechos de autor, refuerza el juego de representaciones entre la vida real, la obra de teatro y la misma película, como escenarios entre la realidad y la ficción. Surge así la pregunta: ¿qué es realidad y qué es representación?
Los personajes cuentan cómo vivieron los hechos en las diferentes vicisitudes que la Guerra Civil deparó, y las actividades de algunos de ellos en los últimos años del franquismo, la toma de conciencia y participación en la lucha por los derechos de los trabajadores, particularmente desde las organizaciones católicas que se significaron de modo especial en ella.
La novela plantea múltiples preguntas y aboca a numerosas reflexiones sobre la condición humana, la trascendencia, la voluntariedad y los condicionamientos de las decisiones, la responsabilidad, la repercusión de las acciones propias y ajenas, y lo esencial de la vida, mientras la obra teatral, convierte a los personajes en espectadores de la vida y de sí mismos.