«Ahora quiero que observe fijamente este péndulo. Eso es... sígalo con la mirada. Vea cómo brilla, cómo se balancea ante sus ojos, una y otra vez, una y otra vez, siempre igual. Uno, dos... uno, dos... siempre igual. Abra su mente. No ofrezca resistencia... Déjese mecer al ritmo del péndulo. Uno, dos... Le pesan los párpados. Uno, dos... Le pesan como si fuesen de plomo. Uno, dos... No se resista. Duerma... duerma...». Gil Abad participa en una sesión de espiritismo que termina en desastre: el profesor Leman queda en estado catatónico. Marijuli, sin embargo, encuentra todo muy sospechoso. Hay algo turbio detrás de todo esto. En el cementerio, los enterradores pueden tener las respuestas.