Ajedrecista, violinista aficionado, empleado de correos, profesor sin
título habilitante, intelectual que seguía su propia senda, poeta
laureado. Ezequiel Martínez Estrada escribió teatro, cuentos, una novela
y cientos de ensayos y artículos de opinión que cimentaron su fama de
polemista: "Me manejo como los cortaplumas que tienen tirabuzón,
diamante de cortar vidrios, punzón, brújula y lima de uñas". Sin
embargo, fueron los análisis sociológicos y políticos sobre el país #los
principales: Radiografía de la pampa, La cabeza de Goliat y Muerte y
transfiguración de Martín Fierro# los que le dieron renombre continental
y lo convirtieron en el ensayista argentino más importante del siglo XX.
Receloso, desmesurado e intransigente, vivió atormentado por la suerte
de una nación que amaba y el descrédito de sus profecías. Tuvo amigos
también, entre los desesperados: Leopoldo Lugones y Horacio Quiroga,
quien desmontó un terreno al lado de su cabaña para llevarlo a vivir con
él en