En este libro, Enrique Solanich articula cronológicamente las múltiples facetas de la evolución de la escultura, ampliando las fuentes historiográficas y situándolas en un contexto diferente. Estas páginas transitan por los caminos de la adecuación a la modernidad de la escultura chilena, llegando a la diversificación de los últimos decenios y sus nuevas formas de interacción con el entorno.