Emilia Pardo Bazán escribió cerca de seiscientas narraciones breves (cuentos y novelas), quizá lo mejor de su prosa, a partir de la última década del XIX. La autora no tenía la intención de escribir obras con finales felices o frívolas. En sus trabajos aparecen conceptos feministas y sociales. Además, muchas de ellas no tienen conclusiones alegres, pero si moralejas finales.